La Familia Paula en Lebrija requiere separar dos planos documentales: los apellidos y nombres localizados en fuentes históricas, y los parentescos flamencos transmitidos por documentos contemporáneos. El Catastro de Ensenada de 1751 registra varias apariciones de “de Paula”, pero no demuestra por sí solo una filiación directa con intérpretes posteriores.
- El índice secular de 1751 localiza a Francisco de Paula en el legajo 1307, imagen 528.
- El mismo fondo registra a Francisco de Paula Cordero en el legajo 1307, imagen 558.
- La inscripción de María Paula Jiménez figura en el legajo 1308, imagen 561.
- Un apellido coincidente no basta para establecer un árbol familiar entre el siglo XVIII y las familias flamencas contemporáneas.
- Las relaciones de parentesco deben sostenerse con partidas civiles, documentos familiares o fuentes biográficas identificadas y fechadas.
Este texto se ciñe a las fuentes disponibles para reconstruir parentescos de la Familia Paula en Lebrija y a su utilidad para el cante lebrijano. No sustituye una investigación completa de archivo parroquial ni atribuye una genealogía donde el documento conservado no la acredita.
¿Qué fuentes permiten estudiar la Familia Paula en Lebrija?
La investigación de la Familia Paula en Lebrija comienza por distinguir entre fuente nominativa, fuente genealógica y fuente artística. Una fuente nominativa conserva un nombre, un apellido o una variante gráfica. Una fuente genealógica permite relacionar a varias personas mediante expresiones concretas de parentesco, como hijo, hija, cónyuge, viuda, heredero o tutor. Una fuente artística, por su parte, identifica a un intérprete en un disco, cartel, programa o repertorio. Mezclar los tres niveles produce árboles familiares aparentes, pero sin base documental suficiente.
El primer conjunto de consulta para los antecedentes del apellido es el índice del Catastro de Ensenada de Lebrija, elaborado a partir de los libros conservados en el Archivo Municipal de Lebrija. El Catastro se realizó en 1751. Sus respuestas particulares ordenan a vecinos, eclesiásticos, propietarios y hacendados según el nombre de pila. El sistema no está construido como un repertorio de apellidos moderno, de modo que una búsqueda por “Paula” debe revisar tanto las formas “de Paula” como las combinaciones donde el término ocupa una segunda posición.
El índice digitalizado diferencia libros de eclesiásticos y de seculares. Para los seculares, remite a los legajos 1307, 1308 y 1309. Los dos primeros reúnen principalmente vecinos y la relación de entradas; el tercero incluye, entre otras materias, propietarios y hacendados. Esta división es relevante porque una misma persona puede aparecer en un asiento de vecindad y, de forma separada, en otra relación vinculada a rentas o bienes. El nombre no debe duplicarse en un árbol familiar sin comprobar si ambos asientos se refieren al mismo individuo.
El relevé de archivo disponible para esta investigación es preciso. El índice de seculares consigna a Francisco de Paula en el legajo 1307, imagen 528. En el mismo legajo aparece Francisco de Paula Cordero, imagen 558. Más adelante, el legajo 1308 registra a María Paula Jiménez, imagen 561. Son tres referencias útiles para la historia del nombre Paula en la documentación lebrijana del siglo XVIII. No contienen, por sí mismas, una cadena de descendencia hasta los siglos XIX, XX o XXI.
La fuente ofrece también información sobre la escritura de los apellidos. En el índice figuran advertencias como “escrito Ximenez”, “escrito Xarana” o “escrito Graxales”. Esas anotaciones muestran que la grafía del transcriptor intenta conservar la forma del documento y, al mismo tiempo, facilitar la localización actual. En consecuencia, “Paula” puede funcionar como apellido, segundo apellido o elemento precedido por la preposición “de”. La forma histórica no debe modernizarse automáticamente ni convertirse en prueba de continuidad familiar.
Cartel de la edición de 1987, consultado el 3 de septiembre de 2026 en el archivo de la Diputación de Sevilla. Esa clase de documento serviría para fechar una actuación concreta de un miembro de la familia, pero no sirve para demostrar una filiación si el cartel no la expresa. La misma cautela rige para una portada discográfica. Un crédito con un nombre artístico puede situar una grabación, aunque no aclara necesariamente los vínculos de sangre.
La genealogía útil para el cante necesita, por tanto, una secuencia de documentos. El Catastro proporciona antecedentes nominativos en 1751. El Registro Civil antiguo y las partidas parroquiales, cuando se consulten y se identifiquen, pueden enlazar generaciones. Los censos, padrones, esquelas y registros notariales ayudan a confirmar domicilios, cónyuges y herederos. Finalmente, las fuentes musicales fijan la presencia pública de una persona con un nombre artístico o civil determinado.
El procedimiento evita convertir un dato atractivo en una afirmación excesiva. Que Francisco de Paula figure en Lebrija en 1751 demuestra la presencia documental de ese nombre en la villa. No autoriza a presentar a Francisco de Paula como antepasado de un cantaor concreto sin partidas que unan ambas generaciones. La distancia temporal supera dos siglos y medio. En ese intervalo pueden existir ramas desaparecidas, cambios de residencia, apellidos maternos incorporados y homónimos sin relación entre sí.
Las páginas dedicadas a otras líneas lebrijanas muestran la importancia de partir de fuentes diferenciadas. La documentación disponible sobre la familia Peña en Lebrija debe leerse como un expediente propio, no como una prolongación automática de la Familia Paula. Los apellidos pueden cruzarse por matrimonio, convivencia o afinidad artística, pero cada relación necesita una prueba que identifique a las dos personas implicadas.
¿Qué dice el Catastro de Ensenada de 1751 sobre los antecedentes Paula?
El Catastro de Ensenada es una fuente fiscal y administrativa, no un registro civil moderno. Su valor para la Familia Paula está en la localización de personas y bienes dentro de un momento determinado. Las respuestas particulares de Lebrija distinguen entre eclesiásticos y seculares, además de incorporar propietarios forasteros que mantenían bienes o percibían rentas en la localidad. Ese alcance explica por qué una aparición en el índice no equivale siempre a residencia continuada en Lebrija.
La relación secular conservada en los legajos 1307, 1308 y 1309 fue transcrita para facilitar la consulta de imágenes digitalizadas. El orden responde al nombre de pila. Para localizar “Paula”, por tanto, no basta con recorrer una lista alfabética de apellidos. Hay que atender a los registros de Francisco y María, además de posibles variantes donde el elemento “de Paula” se integre en una denominación más extensa. Este detalle técnico tiene consecuencias directas sobre cualquier historial familiar.
El asiento de Francisco de Paula se sitúa en el índice en la página 15v y conduce al legajo 1307, imagen 528. El de Francisco de Paula Cordero aparece en la página 16v y remite a la imagen 558 del mismo legajo. La cercanía material de las dos referencias no prueba parentesco. El índice está ordenado por el nombre Francisco, no por la unidad familiar. Entre ambos asientos aparecen otras personas con apellidos distintos, de modo que la posición en el libro no debe interpretarse como vecindad, convivencia o consanguinidad.
La tercera mención facilitada por el índice es María Paula Jiménez, incluida en la página 38r y remitida al legajo 1308, imagen 561. Su forma nominal plantea una cuestión habitual en la genealogía española anterior a la normalización administrativa contemporánea. “Paula” puede corresponder a uno de los apellidos empleados en el asiento, mientras que Jiménez constituye otro componente de la identificación. Sin lectura integral de la respuesta particular no resulta correcto decidir cuál era el apellido paterno, cuál el materno o si el orden responde a un uso variable del escribano.
La ficha del fondo digitalizado del Catastro de Ensenada de Lebrija, consultada el 3 de septiembre de 2026 en el índice publicado por HISPAGEN, remite los tres nombres citados a imágenes concretas de los libros municipales. Esa remisión constituye una fuente verificable para afirmar que los nombres están en el índice. La consulta de la imagen correspondiente es el paso siguiente para extraer edad, estado civil, ocupación, composición doméstica, cargas o bienes, siempre que esos extremos figuren en el documento.
El siguiente cuadro no es un árbol familiar. Es una tabla de control que separa lo que el índice permite afirmar de lo que queda pendiente de comprobación en la imagen original y en otras series documentales.
| Persona indexada | Año del documento | Legajo e imagen | Tipo de evidencia | Dato que permite sostener | Dato que no permite sostener |
|---|---|---|---|---|---|
| Francisco de Paula | 1751 | 1307, imagen 528 | Índice de seculares | Presencia nominativa en Lebrija | Relación con intérpretes posteriores |
| Francisco de Paula Cordero | 1751 | 1307, imagen 558 | Índice de seculares | Uso documentado de la combinación nominal | Filiación con Francisco de Paula |
| María Paula Jiménez | 1751 | 1308, imagen 561 | Índice de seculares | Presencia de Paula en una identificación femenina | Orden exacto de apellidos sin ver la respuesta |
La procedencia del cuadro es el índice transcrito de las respuestas particulares del Catastro de Ensenada de Lebrija, con imágenes custodiadas en el Archivo Municipal de Lebrija y referencias de legajo e imagen consultadas el 3 de septiembre de 2026. La tabla no añade parentescos que el documento no formule. Su función es impedir que las coincidencias onomásticas se conviertan en certezas genealógicas.
También importa atender a los silencios del fondo. El extracto disponible no muestra una entrada de “Paula” en la relación de eclesiásticos reproducida para los legajos 1305 y 1306. Esa ausencia no permite negar que hubiera personas Paula vinculadas a instituciones religiosas, pues el índice contiene páginas con la indicación “falta imagen” y series incompletas. La ausencia de una entrada visible solo describe el estado de la consulta disponible.
El Catastro documenta asimismo fórmulas de parentesco en otras entradas, como herederos, consortes, viudas o patronatos fundados por varias personas. Cuando una respuesta particular emplea esas fórmulas, puede ayudar a reconstruir relaciones. En las tres menciones Paula citadas no se ha incorporado al presente expediente una transcripción completa de la imagen original. Por ese motivo, cualquier relación entre ellas queda consignada como sin fuente verificada.
La lectura correcta del documento consiste en conservar cada referencia con su localizador. Así, un futuro cotejo con partida bautismal, matrimonio, defunción o protocolo notarial podrá partir de un nombre concreto y no de una tradición oral sin fecha. El Catastro no clausura la búsqueda de los antepasados Paula; proporciona tres puntos de partida fechados y localizables.
¿Cómo se construye un árbol familiar Paula sin confundir apellidos y parentescos?
Un árbol familiar de la Familia Paula debe construirse de abajo arriba y de arriba abajo. El movimiento de abajo arriba parte de una persona contemporánea identificada mediante nombre civil, fecha, lugar y documentos familiares. El movimiento de arriba abajo parte de los antecedentes localizados en fuentes históricas, como el Catastro de 1751, y busca descendientes demostrables en registros sucesivos. Ambos recorridos deben encontrarse en una cadena documental continua. Si no se encuentran, se conservan como ramas independientes.
La dificultad no reside únicamente en el paso del tiempo. Los nombres compuestos y la transmisión de apellidos en España obligan a trabajar con varias combinaciones. “De Paula” puede aparecer como apellido completo, como elemento unido a otro apellido, como segundo apellido o como denominación simplificada en una fuente artística. Un artista conocido por un sobrenombre puede figurar en el Registro Civil con una combinación distinta. La identificación solo queda asentada cuando los documentos enlazan nombre artístico, nombre civil y parentesco.
El caso de Francisco de Paula Cordero ilustra bien el método. La mención de 1751 permite anotar una persona con dos elementos onomásticos. No permite decidir que Cordero sea un apellido materno, ni que Francisco de Paula sea padre o pariente del otro Francisco de Paula incluido en el índice. Para formular una relación habría que localizar, por ejemplo, una partida matrimonial que nombrase a los padres, una partida bautismal de un hijo o una escritura de herencia que reuniese a ambos dentro de una misma red familiar.
Las formas de nombrar a las mujeres requieren una atención equivalente. María Paula Jiménez figura en un índice donde el orden de los componentes no viene acompañado, en el extracto consultado, de una explicación genealógica. Las fuentes históricas pueden registrar a una mujer por su apellido de nacimiento, por el del marido, por un apodo doméstico o por una combinación variable. La comprobación debe hacerse en el documento completo y, si es posible, contrastarse con otra fuente del mismo periodo.
La genealogía de una familia vinculada al cante tiene además un riesgo específico. Las relaciones artísticas y las relaciones de parentesco no son equivalentes. Ser discípulo, primo político, compañero de repertorio o integrante de una misma red profesional no convierte a dos personas en miembros de la misma rama de sangre. En Lebrija, donde varios apellidos y sobrenombres se repiten en historias musicales cercanas, la distinción resulta necesaria para no fabricar parentescos por afinidad.
Qué documentos deben acompañar cada enlace del árbol familiar
Un enlace vertical entre padres e hijos necesita una prueba nominativa. La forma más sólida es una partida de bautismo o nacimiento que nombre a los progenitores. Un matrimonio permite confirmar la identidad de una pareja y, según el documento, puede incluir los nombres de padres. Una defunción aporta con frecuencia edad, estado civil y cónyuge. Los padrones y censos ayudan a comprobar unidades domésticas, aunque deben manejarse con prudencia cuando hay homónimos.
- Se abre una ficha individual para cada persona con la grafía literal de la fuente.
- Se anota la fecha exacta del documento y su archivo o colección.
- Se registra el legajo, folio, página o imagen que permite volver al original.
- Se separan los datos afirmados por el documento de las hipótesis de trabajo.
- Se añade un enlace de parentesco solo cuando el documento lo expresa o cuando dos fuentes independientes lo confirman.
Este orden de trabajo mantiene visible la diferencia entre dato y deducción. Una persona puede ser candidata a coincidir con otra, pero mientras no exista un documento puente no debe aparecer unida por una línea continua. El uso de líneas discontinuas o la nota “sin fuente verificada” resulta más útil que un árbol cerrado con errores difíciles de corregir.
El historial de una rama no se reduce a nacimientos y defunciones. Los protocolos notariales pueden revelar tutelas, compraventas entre familiares, dotes, testamentos y repartos de bienes. En un entorno como el de Lebrija, esos documentos pueden localizar a miembros de una red familiar que no aparece completa en las fuentes musicales. La utilidad no está en convertir toda la documentación social en biografía artística, sino en disponer de identificadores que eviten confundir a personas del mismo nombre.
La Familia Paula debe compararse, cuando existan pruebas, con otros grupos documentados de la localidad. La consulta de materiales sobre la red de familias flamencas de Lebrija permite situar apellidos y trayectorias en un mapa más amplio. Ese mapa no reemplaza los documentos individuales. Sirve para formular búsquedas, no para resolverlas por asociación.
La presencia de “Paula” en 1751 es anterior a cualquier identificación flamenca contemporánea que deba documentarse por otras vías. El método correcto no busca una continuidad prestigiosa, sino una continuidad demostrable. Cada generación necesita su prueba. Esa regla protege tanto la memoria familiar como la precisión del archivo.
¿Qué documentos contemporáneos aclaran los parentescos de la Familia Paula?
Las fuentes del siglo XX y del siglo XXI son necesarias para pasar de los antecedentes históricos al parentesco contemporáneo. La información aportada para este expediente identifica a Manuel de Paula como Manuel Valencia Carrasco, nacido en Lebrija en 1956. También lo sitúa como penúltimo de seis hijos del matrimonio formado por Manuel el Caneco y Ana de Paula, conocida asimismo como Ana la de la Rumbilla. Esta formulación contiene varias capas de identificación: nombre artístico, nombre civil, lugar y año de nacimiento, posición entre hermanos y nombres de los progenitores.
La atribución debe conservar esas capas sin simplificarlas. “Manuel de Paula” funciona como nombre artístico. “Manuel Valencia Carrasco” permite buscar documentos civiles, discográficos o administrativos bajo la denominación legal. “Ana de Paula” aporta la rama nominal de la madre. La combinación de estos datos permite formular una relación concreta: Manuel Valencia Carrasco es hijo de Manuel el Caneco y Ana de Paula, según la fuente biográfica proporcionada para este expediente. La consulta de la partida de nacimiento correspondiente sigue siendo necesaria para elevar esa relación al nivel de documento civil primario.
La cronología suministrada añade un hecho fechado. El 6 de agosto de 1971, cuando tenía catorce o quince años según el momento exacto de su cumpleaños, Manuel de Paula fue llevado por su tío El Paula al concurso de Mairena del Alcor. La frase aporta una relación de parentesco expresada de forma directa: El Paula era tío del joven intérprete. Sin embargo, para identificar civilmente a “El Paula” y colocarlo con exactitud en el árbol se requiere un documento que conecte su nombre artístico o apodo con su nombre legal y con uno de los progenitores de Manuel Valencia Carrasco.
Este caso muestra por qué el árbol no debe redactarse solo con sobrenombres. “El Paula”, “Manuel el Caneco” y “Ana la de la Rumbilla” son denominaciones útiles dentro de una tradición familiar y artística. Para una ficha verificable deben aparecer junto a los nombres civiles cuando estos sean conocidos. Una misma persona puede ser citada de modo diferente en una portada de disco, una nota de prensa, un expediente municipal o una partida registral. La coincidencia debe justificarse documento por documento.
Cómo registrar una relación de parentesco sin borrar sus límites
La ficha de Manuel de Paula puede incorporar tres relaciones que el material disponible formula de manera expresa. Primera, es hijo de Manuel el Caneco. Segunda, es hijo de Ana de Paula o Ana la de la Rumbilla. Tercera, tenía por tío a una persona conocida como El Paula. El parentesco exacto de este último, paterno o materno, no se especifica en la información disponible. Por tanto, el enlace se registra como “tío, rama no determinada” y no como hermano de Ana de Paula ni como hermano de Manuel el Caneco.
La mención a Curro Malena también tiene que leerse con precisión. El material lo define como primo de Manuel de Paula. La relación permite vincular dos personas en un plano familiar, pero no precisa si se trata de primo por línea paterna, materna, doble parentesco o una denominación social extendida. Sin partida o expediente que nombre a los padres de ambos, el grado se conserva tal como aparece en la fuente y no se transforma en una rama cerrada.
El dato de 1971 sirve, sobre todo, para fechar una etapa temprana de la trayectoria de Manuel de Paula. No determina cuándo comenzó a cantar ni resume una carrera. Del mismo modo, la condición de hijo penúltimo entre seis hermanos describe una estructura doméstica, pero no identifica a los otros cinco sin documentos nominativos. La genealogía no rellena esos huecos con nombres deducidos de redes sociales, comentarios de aficionados o árboles colaborativos sin respaldo archivístico.
Una fuente primaria ligada a la actividad artística puede corroborar parte del recorrido. Una ficha discográfica de la Biblioteca Nacional de España, un programa original o un cartel fechado pueden acreditar cómo figuró el nombre de Manuel de Paula en una grabación o actuación. La ficha del fondo sonoro de la Biblioteca Nacional de España, consultada el 3 de septiembre de 2026, debe citarse con año, sello y referencia cuando se utilice para una obra concreta. Sin esa ficha identificada no corresponde atribuir títulos, fechas de edición ni participaciones discográficas.
La documentación sobre otros intérpretes ayuda a contextualizar, pero no debe sustituir la prueba familiar. La trayectoria de Miguel Funi y el cante lebrijano, por ejemplo, pertenece a otra ficha de investigación. Puede compartir contexto profesional o repertorio, pero no aporta un parentesco Paula salvo que una fuente nominativa lo declare. La misma regla se aplica a las conexiones con Malena, Bacán, Vargas, Perrata, Peña, Fernández o Montaraz.
El expediente contemporáneo disponible permite formular una base prudente: Ana de Paula es madre de Manuel Valencia Carrasco, conocido artísticamente como Manuel de Paula; Manuel el Caneco figura como padre; El Paula figura como tío; Curro Malena figura como primo. Todo vínculo más detallado requiere la incorporación de documentos civiles o familiares identificados. La precisión no empobrece el relato: lo vuelve comprobable y corregible.
¿Dónde se localizan las Fuentes para completar la genealogía Paula en Lebrija?
La búsqueda de Fuentes para la Familia Paula debe organizarse por periodos. El Catastro de 1751 permite localizar antecedentes de nombre y posibles unidades económicas. Para los siglos posteriores, el trabajo necesita registros parroquiales, Registro Civil, padrones, protocolos notariales, hemerotecas y colecciones sonoras. Cada serie responde a una pregunta distinta. Ninguna debe utilizarse fuera de su capacidad documental.
El Archivo Municipal de Lebrija es el punto de referencia para los libros del Catastro citados. La información disponible indica que los libros originales se conservan allí y que las imágenes e índices fueron preparados por Mariano Ganfornina Álvarez. El índice permite llegar a Francisco de Paula, Francisco de Paula Cordero y María Paula Jiménez mediante sus legajos e imágenes. Cuando se consulte la respuesta particular, deberá transcribirse literalmente cualquier mención de cónyuge, hijos, oficio, domicilio o patrimonio que afecte a la ficha.
El Registro Civil antiguo puede ser determinante para enlazar generaciones del siglo XIX y primeras décadas posteriores. Las transcripciones generales o los buscadores genealógicos sirven como instrumentos de localización, pero una relación de parentesco importante debe volver al acta o a su imagen. La fecha de nacimiento, los nombres de padres y la inscripción marginal ofrecen elementos que un árbol colaborativo no siempre reproduce con exactitud. La prioridad es siempre la fuente que conserva la declaración original o una reproducción fiable de ella.
Las partidas parroquiales pueden cubrir periodos anteriores o complementar registros civiles. Bautismos, matrimonios y entierros contienen fórmulas que permiten situar a una persona dentro de una familia. También pueden mostrar variaciones en los nombres. Una persona anotada como “Ana de Paula” en una fuente oral puede figurar con un nombre compuesto o con dos apellidos en la partida. Esa variación no invalida la tradición oral, pero exige un cotejo explícito antes de declararla identidad documental.
El archivo musical añade otra capa al historial. Para identificar a un cantaor o cantaora en una grabación hay que conservar año, sello y referencia. Grabado en 1976, sello Philips, referencia 6328 100. Esa forma de citar permite distinguir un dato completo de una atribución sin soporte. Si una pieza se asocia a Manuel de Paula, la ficha debe incluir la referencia exacta del objeto sonoro o indicar “sin fuente verificada” hasta que aparezca.
Los vínculos internos sobre otras familias sirven para delimitar expedientes y evitar duplicidades. La documentación sobre la familia Perrata y el estudio de la familia Fernández en Lebrija pueden contener nombres coincidentes por relaciones matrimoniales o profesionales. No obstante, cada ficha debe conservar su propia cadena de pruebas. La interconexión entre páginas solo resulta válida cuando el documento nombra a las personas y define el vínculo.
El uso de plataformas de genealogía requiere una lectura todavía más estricta. Un árbol publicado por usuarios puede aportar pistas de nombres, fechas aproximadas o localidades. No es una prueba de parentesco. La información compartida puede combinar documentos correctos con conjeturas de otras personas, copiar datos sin imagen original o mezclar homónimos. Un árbol colaborativo es útil como índice de búsqueda, nunca como cierre de una investigación.
La nota de método de este expediente es sencilla. Se han utilizado referencias del índice digitalizado del Catastro de Ensenada de Lebrija para localizar tres apariciones de Paula en 1751, y los datos biográficos suministrados sobre Manuel de Paula para describir parentescos contemporáneos expresos. No se han incorporado testimonios recogidos in situ. Las conexiones entre los registros de 1751 y la rama contemporánea permanecen sin fuente verificada.
La siguiente operación documental consiste en consultar las imágenes 528 y 558 del legajo 1307 y la imagen 561 del legajo 1308, transcribir sus datos completos y cotejarlos con registros civiles y parroquiales posteriores. Solo después podrá proponerse, o descartarse, una continuidad entre los antecedentes del siglo XVIII y los parentescos Paula del cante lebrijano.
¿El Catastro de Ensenada prueba que la Familia Paula actual procede de Francisco de Paula?
No. El Catastro acredita que Francisco de Paula figura en el índice de seculares de Lebrija en 1751, legajo 1307, imagen 528. Para demostrar una descendencia hacen falta documentos que enlacen cada generación.
¿Qué personas con el nombre Paula aparecen en la documentación citada?
El índice recoge a Francisco de Paula en 1307, imagen 528; a Francisco de Paula Cordero en 1307, imagen 558; y a María Paula Jiménez en 1308, imagen 561.
¿Qué parentescos de Manuel de Paula están expresamente identificados?
La información disponible lo nombra como Manuel Valencia Carrasco, hijo de Manuel el Caneco y Ana de Paula o Ana la de la Rumbilla. También identifica a El Paula como tío y a Curro Malena como primo, sin precisar la rama civil exacta de esos vínculos.
¿Un nombre artístico basta para incluir a una persona en un árbol familiar?
No. El nombre artístico debe cotejarse con documentos que relacionen esa denominación con el nombre civil y con una filiación identificada.
El dossier completo Juan Peña El Lebrijano: biografía, discos y legado
