El Lebrijano dejó una discografía extensa, publicada en distintos sellos y formatos desde la década de 1960. La relación año por año exige separar los discos de larga duración, los sencillos, las reediciones y las recopilaciones. Persecución, grabado en 1976 para Philips con referencia 6328 100, ocupa un lugar documental preciso dentro de esa trayectoria.
- La discografía debe distinguir entre ediciones originales, reediciones en CD y recopilatorios posteriores.
- Los primeros lanzamientos de El Lebrijano circularon también en formato de vinilo de 45 rpm.
- Persecución se identifica por su edición de 1976 en Philips, referencia 6328 100.
- Las relaciones publicadas en catálogos comerciales pueden mezclar álbumes, sencillos y reediciones sin indicar la matriz original.
- La familia Perrate y el entorno Utrera-Lebrija aportan el marco genealógico necesario para situar al artista.
Este artículo recoge datos que pueden rastrearse en catálogos discográficos, fichas de fondos sonoros y documentación editorial consultada a distancia. No trata la música flamenca andaluza en general, no valora interpretaciones ni incorpora testimonios recogidos sobre el terreno.
¿Qué debe contarse como un disco en la discografía de El Lebrijano?
Una discografía completa no consiste en reunir todos los títulos asociados a un nombre en una plataforma digital. Para El Lebrijano, nombre artístico de Juan Peña Fernández, es necesario diferenciar el objeto discográfico original de las ediciones posteriores que reproducen, recortan o reordenan sus canciones. Un álbum publicado en vinilo durante los años setenta puede haber reaparecido en CD con otra portada, un orden distinto de cortes o material añadido. Si se registra cada reedición como un lanzamiento nuevo, la trayectoria queda artificialmente duplicada.
También deben separarse los discos de larga duración de los sencillos. Los catálogos de coleccionismo mencionan vinilos de 45 rpm de 1966 y 1972, pero una fecha impresa en una relación comercial no basta para atribuirla a una edición concreta. La comprobación requiere fotografía legible de etiqueta, número de catálogo o ficha de biblioteca. Cuando esos tres elementos no coinciden, la entrada debe quedar anotada como sin fuente verificada.
El interés de esa distinción es práctico. Quien localiza una bulería aislada puede necesitar saber si procede de un EP, de un álbum de estudio o de una reedición temática. Las canciones cambian de contexto según el soporte. Una antología puede presentar una grabación como si perteneciera al año de la recopilación, aunque el registro sonoro sea anterior. La fecha útil para reconstruir la carrera del artista es la de la primera publicación comprobable, no la que aparezca en una reedición reciente.
La ficha de autoridad de la Biblioteca Nacional de España, consultada el 3 de septiembre de 2026, permite buscar por intérprete, título y sello. Ese tipo de catálogo no sustituye a la consulta de la portada, pero sirve para fijar variantes del nombre artístico y localizar ejemplares. La documentación de bibliotecas conserva a menudo datos que desaparecen de las plataformas de escucha: editor, depósito legal, formato y mención de responsabilidad.
El nombre de Juan Peña Fernández aparece en fuentes biográficas junto al de El Lebrijano. Para una ficha de disco, la fórmula más útil es mantener ambos nombres: el civil para cruzar catálogos institucionales y el artístico para encontrar las ediciones comercializadas. La relación familiar tampoco debe convertirse en un dato ornamental. La pertenencia materna a la familia Perrate sitúa su voz dentro de una red concreta de transmisión, documentada en el archivo dedicado a las familias flamencas de Lebrija.
La discografía no debe confundir colaboraciones con álbumes propios. El Lebrijano participó en proyectos donde comparte protagonismo con instrumentistas, arreglistas y otros intérpretes. En esos casos, el nombre principal de portada no decide por sí solo el tipo de entrada. Debe anotarse el crédito exacto y distinguirse entre “álbum de El Lebrijano”, “álbum compartido” y “participación acreditada”. Esta clasificación evita que una búsqueda por artista convierta cualquier aparición en un título central de su catálogo.
El criterio aplicado en este repertorio es restrictivo. Solo se da por fijado un año cuando se localiza una ficha institucional, una cubierta con referencia o un documento editorial identificable. La ausencia de confirmación no autoriza a rellenar el hueco con una fecha repetida por otros sitios. En un archivo discográfico, el vacío señalado conserva más valor que un dato repetido sin documento.
¿Cómo se ordenan los álbumes y lanzamientos de El Lebrijano por años?
La ordenación cronológica debe empezar por el soporte y terminar en la edición concreta. Un título puede figurar como álbum en un catálogo, como vinilo en una tienda y como recopilación en una plataforma. Ninguna de esas categorías es suficiente por sí sola. El año se fija mediante el documento que acompañó al lanzamiento: etiqueta del disco, contraportada, catálogo del sello, depósito legal o ficha de fondo sonoro. El orden que sigue no pretende sustituir a un catálogo razonado de todas las matrices; establece las entradas cuya identificación puede explicarse.
| Año consignado | Título o formato | Sello y referencia | Estado documental | Fuente consultada |
|---|---|---|---|---|
| 1966 | Vinilo 45 rpm atribuido a El Lebrijano | Referencia no confirmada | Sin fuente verificada para título y sello | Relación discográfica secundaria, consultada el 3 de septiembre de 2026 |
| 1972 | Vinilo 45 rpm atribuido a El Lebrijano | Referencia no confirmada | Sin fuente verificada para la edición concreta | Relación discográfica secundaria, consultada el 3 de septiembre de 2026 |
| 1976 | Persecución | Philips, 6328 100 | Edición identificada | Ficha de fondo sonoro y referencia editorial, consultadas el 3 de septiembre de 2026 |
| Décadas posteriores | Reediciones y recopilaciones | Variables según edición | Requieren cotejo por referencia | Catálogos de sellos y bibliotecas, consultados el 3 de septiembre de 2026 |
El cuadro refleja una diferencia importante entre “año citado” y “año documentado”. Los dos registros de 45 rpm son útiles como pistas de búsqueda. No permiten, sin embargo, reconstruir las canciones, el sello ni el número de catálogo. Es frecuente que listas de aficionados reúnan referencias procedentes de mercadillos, subastas o fotografías incompletas. Esas listas pueden orientar la investigación, pero no deben elevarse a prueba de una entrada discográfica.
La edición de Persecución admite una identificación más firme. Grabado en 1976, sello Philips, referencia 6328 100. La ficha del fondo sonoro de la Biblioteca Nacional de España, consultada el 3 de septiembre de 2026, da 1976 como año de edición. La referencia Philips permite distinguir este álbum de las reediciones posteriores que han llevado el mismo título en otros formatos.
La cronología de los álbumes debe leerse junto a la evolución de los créditos. En algunos lanzamientos, el cante aparece en primer plano y la instrumentación se consigna de modo secundario. En otros, la propia concepción del disco sitúa a varios participantes en un plano equivalente. Por esa razón, una base de datos útil necesita campos separados para cantante, guitarra, arreglos, autoría literaria y dirección musical. El nombre del artista no reemplaza esos datos.
La búsqueda de un corte concreto se beneficia de conservar los títulos tal como fueron impresos. Normalizar una grafía puede facilitar la consulta interna, pero debe mantenerse la forma de portada en una nota. Acentos, apóstrofos, abreviaturas y nombres de palos se alteran con frecuencia entre ediciones. Una canción titulada de una manera en un vinilo puede aparecer simplificada en una reedición digital. El cotejo entre ambas formas evita atribuciones equivocadas.
Las recopilaciones editadas después de los álbumes originales requieren especial atención. Pueden recuperar grabaciones difíciles de localizar, pero no constituyen automáticamente una sesión nueva. La fecha de la recopilación describe la fabricación del soporte; la fecha de la pista describe el registro o la primera edición. Ambos datos deben convivir en la ficha. Así se puede localizar el disco disponible sin deformar la secuencia de lanzamientos de El Lebrijano.
La organización anual no es una decoración cronológica. Permite comprobar qué títulos convivieron en catálogo, qué reediciones alteraron la circulación de las canciones y qué referencias necesitan todavía una portada o una ficha institucional para quedar cerradas.
¿Por qué Persecución de 1976 exige una ficha separada dentro de la discografía?
Persecución no debe aparecer como un título más dentro de una enumeración extensa. Su identificación contiene varios elementos verificables: el año de edición, el sello Philips y la referencia 6328 100. Grabado en 1976, sello Philips, referencia 6328 100. Ese conjunto permite distinguir el álbum de los resultados genéricos que agrupan bajo el nombre de El Lebrijano música publicada en fechas distintas.
El disco se relaciona con textos de Félix Grande y con una construcción que supera el formato de una sucesión de palos independientes. Esta circunstancia obliga a registrar por separado los créditos literarios, los musicales y los interpretativos. Un catálogo que atribuya todas las canciones únicamente al cantaor pierde información decisiva sobre el objeto editado. La portada, los créditos interiores y las fichas de biblioteca sirven para repartir esas responsabilidades sin convertirlas en comentarios estéticos.
La página dedicada a Persecución como disco de cante permite mantener el detalle documental fuera de la cronología general. Ese reparto evita duplicar datos. La ficha del álbum debe recoger sello, referencia, fecha, formato, créditos y cortes. La discografía anual debe limitarse a ubicarlo dentro de la secuencia de lanzamientos y enlazar el registro donde se explican las fuentes utilizadas.
El caso ilustra un problema habitual de los catálogos musicales. Un mismo álbum puede figurar con fecha de grabación, fecha de publicación y fecha de reedición. En una ficha archivística conviene conservar las tres si están disponibles, pero sin mezclarlas. La grabación describe el trabajo de estudio. La edición fija la salida comercial identificable. La reedición explica una nueva circulación material. Si solo se conoce una de ellas, las otras no deben deducirse.
La recepción posterior de Persecución ha favorecido que el título aparezca en listas de álbumes destacados junto a Encuentros y otros trabajos de la trayectoria de El Lebrijano. Esa presencia crítica no sustituye al trabajo de identificación. La utilidad de la referencia 6328 100 está en que permite buscar la edición exacta, comprobar su portada y separarla de discos que llevan nombres parecidos. Un número de catálogo ofrece una vía de verificación que una valoración nunca proporciona.
También es necesario evitar una lectura aislada del disco. Persecución pertenece a una carrera iniciada antes de 1976, con publicaciones en formatos menores y una actividad discográfica que continuó durante décadas. Colocarlo fuera de esa continuidad puede hacer pensar que inaugura por sí solo toda la música posterior del artista. La cronología corrige esa impresión: cada obra tiene una fecha, un soporte y unos créditos propios.
La escucha disponible en plataformas puede ayudar a reconocer timbres, letras o títulos, pero no constituye una fuente suficiente para fechar un vinilo. Los metadatos digitales se modifican, se agrupan por reediciones y no siempre conservan la referencia original. Una grabación subida en 2026 puede corresponder a un disco publicado cincuenta años antes. El soporte audiovisual sirve como herramienta de identificación; el dato editorial debe proceder de la ficha o del ejemplar.
El valor de Persecución para una discografía ordenada reside, por tanto, en que obliga a aplicar el mismo método al resto del catálogo. Si se exige sello y referencia para este álbum, el criterio debe mantenerse en cada lanzamiento. La precisión no puede reservarse para los títulos más citados y desaparecer en los sencillos o en las reediciones.
¿Cómo se relacionan los discos de El Lebrijano con la escuela Utrera-Lebrija?
La discografía de El Lebrijano no explica por sí sola su lugar dentro de la escuela Utrera-Lebrija. Los discos son objetos publicados en fechas determinadas; la filiación pertenece a otro plano documental. Juan Peña Fernández se vincula a la familia Perrate por línea materna, según la información biográfica que debe contrastarse siempre con documentos de filiación y fuentes identificadas. La referencia familiar permite situar el repertorio y los vínculos, pero no autoriza a reducir toda su trayectoria a una sola etiqueta.
El archivo sobre la escuela de Utrera y Lebrija delimita un marco de consulta adecuado. No se trata de extender afirmaciones generales sobre todo el flamenco, sino de identificar relaciones entre repertorios, familias y grabaciones. Cuando una soleá, una bulería o unas cantiñas aparecen en una edición de El Lebrijano, la ficha debe indicar el palo, los músicos acreditados y la fuente de la atribución. Solo entonces resulta posible comparar versiones sin caer en fórmulas imprecisas.
La bulería ofrece un buen campo para ese trabajo. Una comparación entre Lebrija y Jerez debe partir de registros localizables, no de impresiones sobre la voz o el ambiente. El texto dedicado a la bulería de Lebrija y Jerez propone precisamente esa cautela: identificar una versión por fecha, sello y referencia antes de atribuirle rasgos de escuela. En el caso de El Lebrijano, cada edición donde aparezca una bulería debe revisarse en su soporte original.
La genealogía y la discografía responden a preguntas distintas. La primera responde a quién pertenece un artista y qué parentescos documentados lo sitúan en una familia. La segunda responde dónde está una grabación, cuándo se editó y con qué créditos. Mezclarlas suele producir errores. Una nota biográfica puede mencionar a un pariente sin demostrar que intervino en un álbum. Una portada puede acreditar a un guitarrista sin que exista parentesco entre ambos.
El trabajo de clasificación necesita atender a los arreglos. Algunas grabaciones de El Lebrijano incorporan instrumentos o planteamientos que se apartan de la formación mínima del cante con guitarra. Esa circunstancia debe describirse en términos de créditos y personal, nunca como una ruptura abstracta. Si el libreto acredita percusión, orquesta, oud u otros instrumentos, la ficha debe consignarlos. Si no hay libreto ni fuente primaria accesible, la instrumentación queda sin confirmar.
Los años de publicación aportan otra capa de contexto. Una grabación editada en 1976 se relaciona con la disponibilidad material de ese momento. Una reedición de décadas posteriores responde a otros circuitos de distribución y puede llevar nueva información editorial. El repertorio puede ser el mismo, pero el documento no lo es. Por ello, una base de datos que agrupe las dos ediciones bajo una sola fecha pierde parte de la historia del disco.
La escuela Utrera-Lebrija no funciona aquí como una marca promocional. Sirve para acotar el archivo, seleccionar fuentes y evitar comparaciones que exceden el objeto de estudio. Cada relación que se mantenga debe poder volver a una portada, una ficha sonora o un documento de familia identificable.
¿Qué pasos permiten localizar canciones y reediciones de El Lebrijano?
Localizar una canción de El Lebrijano exige reunir al menos cuatro datos: título tal como aparece en el soporte, palo si está indicado, año de edición y referencia discográfica. El quinto dato, el personal acreditado, resulta decisivo cuando existen varias versiones del mismo texto o cuando una reedición incorpora tomas procedentes de álbumes distintos. Una búsqueda limitada al título suele producir resultados incompletos, porque numerosas canciones comparten nombres genéricos o variantes ortográficas.
El procedimiento empieza por una fuente institucional. La búsqueda en el catálogo de la Biblioteca Nacional de España puede realizarse por “Juan Peña Fernández” y por “El Lebrijano”. Después debe cotejarse cada resultado con el sello y con la referencia que muestra la cubierta. Si el catálogo ofrece una fecha, pero la portada digitalizada indica una edición posterior, se anotan ambas circunstancias. Las dos fuentes discrepan en la fecha; la referencia original prevalece para la primera edición, mientras que la ficha de biblioteca documenta el ejemplar conservado.
Las plataformas comerciales y las páginas de coleccionismo son útiles para detectar variantes de portada y número de catálogo. No deben funcionar como única prueba. Su información puede proceder de vendedores, de bases de datos colaborativas o de reediciones sin descripción bibliográfica completa. La práctica correcta consiste en usar esos resultados como indicios y trasladar a la ficha solo lo que pueda verificarse en una fuente primaria o institucional.
La consulta de vídeos permite reconocer fragmentos que circulan sin título. Un resultado audiovisual puede contener una etiqueta, una carátula o una descripción aportada por quien subió el archivo. La identificación debe continuar en el disco. La diferencia es relevante: un vídeo puede llamar “directo” a una grabación de estudio, o fecharla según el día de publicación del vídeo en lugar de hacerlo según el año del álbum.
Las siguientes comprobaciones reducen errores al incorporar un registro a la discografía:
- Se transcribe el título de portada y se conserva cualquier variante relevante en la nota de catálogo.
- Se anota el año solo cuando una fuente identificable lo sostiene.
- Se incorpora el sello y la referencia exacta antes de dar por cerrada la ficha.
- Se separan álbumes originales, sencillos, recopilatorios y reediciones.
- Se consignan los créditos de cante, guitarra, arreglos y textos cuando el soporte los ofrece.
Este procedimiento resulta especialmente necesario en una carrera extensa. Los álbumes, las colaboraciones y los lanzamientos menores no siguieron un único patrón editorial. El mismo artista aparece en catálogos con abreviaturas, con el nombre completo, con comillas en el apodo o sin ellas. Buscar todas esas formas evita perder ejemplares que una consulta literal dejaría fuera.
El registro fechado del archivo se actualiza cuando aparece una fuente contradictoria o una cubierta que permite completar una referencia. El programa de 1979 no figura en el fondo consultado; la fecha procede de una relación secundaria y no de un documento original. Esa misma cautela debe aplicarse a cualquier sencillo atribuido a 1966 o 1972 mientras no se localice su sello, su numeración y un ejemplar identificable.
La ficha de Persecución permite comprobar un modelo de registro completo: año, Philips, referencia 6328 100 y contexto editorial. Las demás entradas deben alcanzar el mismo grado de precisión antes de presentarse como parte cerrada de una discografía completa. Las obras sin identificación suficiente permanecen anotadas como líneas de investigación, no como datos definitivos.
¿Qué permanece abierto en la discografía completa de El Lebrijano?
La expresión “discografía completa” debe entenderse como un objetivo de catalogación, no como una garantía automática de que toda lista disponible en internet esté cerrada. En el caso de El Lebrijano, el principal problema se concentra en los primeros soportes y en los cambios de formato. Los vinilos de 45 rpm atribuidos a 1966 y 1972 requieren confirmación directa. Mientras no aparezca una cubierta, una etiqueta legible o una ficha institucional con referencia, esas entradas no pueden describirse con el mismo grado de detalle que Persecución.
Las reediciones añaden otra dificultad. Algunas recuperan canciones de distintas fechas bajo un título nuevo. Si no se identifica la procedencia de cada corte, el recopilatorio parece un álbum autónomo y altera la secuencia de la trayectoria. El criterio de archivo consiste en crear una ficha para el soporte recopilatorio y enlazar cada pista con su primera edición cuando esa relación pueda probarse. Si la procedencia de una canción no se ha localizado, debe constar sin fuente verificada.
La disponibilidad comercial tampoco determina la existencia de un disco. Un álbum puede no aparecer en servicios de escucha y, sin embargo, figurar en un catálogo bibliográfico o en una colección pública. Del mismo modo, una edición visible en una tienda digital puede carecer de datos suficientes sobre su origen. La localización física o bibliográfica del ejemplar es más importante que su presencia temporal en una plataforma.
La relación de El Lebrijano con otros intérpretes plantea un último límite. Las colaboraciones requieren documentos específicos. No basta con que un título aparezca asociado al artista en una discografía automática. Debe comprobarse si canta en el álbum, si figura como autor, si participa en una pista determinada o si el vínculo procede de una reedición mal clasificada. Esta distinción es necesaria para no ampliar artificialmente el catálogo.
La revisión periódica debe atender a los cambios de los fondos digitales. Las fichas pueden incorporar nuevas imágenes, corregir fechas o añadir notas de edición. Cualquier modificación debe conservar el dato anterior y explicar la fuente que justifica el cambio. Borrar una discrepancia impide seguir el proceso documental y dificulta que otros investigadores comprueben el criterio utilizado.
La discografía de El Lebrijano queda mejor servida por una cronología que declara sus huecos. Persecución puede fijarse con una referencia concreta. Los sencillos tempranos citados sin número de catálogo deben permanecer abiertos. Las canciones incluidas en reediciones necesitan volver a sus matrices originales. Este método no reduce el repertorio; permite saber qué parte está comprobada y qué parte sigue pendiente de documento.
El fondo sonoro de la Biblioteca Nacional permite localizar registros asociados al nombre artístico y al nombre civil. La búsqueda por Philips y por la referencia 6328 100 es el siguiente paso para comprobar la edición de 1976 y separar sus datos de los de cualquier reedición posterior.
¿En qué año se publicó Persecución de El Lebrijano?
La ficha citada para esta discografía sitúa Persecución en 1976. Se identifica como una edición de Philips con referencia 6328 100.
¿Qué sello publicó Persecución?
La edición documentada corresponde al sello Philips. La referencia discográfica indicada es 6328 100.
¿Los vinilos de 1966 y 1972 están completamente identificados?
No. Las menciones a vinilos de 45 rpm de esos años aparecen en relaciones secundarias, pero faltan una referencia verificable, el sello y una ficha institucional o cubierta completa.
¿Cómo distinguir un álbum original de una reedición?
Debe comprobarse la fecha de primera edición, el sello, el número de catálogo y el formato. Una reedición puede reunir canciones antiguas sin constituir una grabación nueva.
Le dossier complet Archivo del cante lebrijano: grabaciones, sellos y fuentes
